¿Os queda algún polvorón en casa? Apurad porque esto se acaba. Adiós a las fiestas, las cenas, los regalos, las compras y los mil reenvíos de wasaps navideños, ¡volvemos al cole! Al cole, al trabajo, a la universidad o a casa. Recuperamos la rutina y ponemos de nuevo la alarma del despertador (la peor parte). Y ojo, aunque al principio cueste admitirlo… no es tan malo como parece. Porque seamos sinceros, las Navidades son maravillosas, pero también dejan secuelas. Y no hablamos solo del roscón.
Adiós al “¿qué día es hoy?”
Durante las fiestas, el calendario pierde todo el sentido. Lunes, jueves o domingo… da igual. Volver a la rutina significa recuperar el control del tiempo, saber a qué hora suena el despertador y dejar de preguntarte si hoy toca comida familiar o sobras de ayer.
La rutina trae orden, y el orden, aunque no lo parezca, también da tranquilidad.
La vuelta de los horarios (y del descanso)
Acostarse a una hora decente vuelve a ser posible. Las comidas regresan a su tamaño habitual (más o menos) y el cuerpo empieza a agradecer que no todo lleve azúcar, chocolate o relleno de crema.
La rutina es ese amigo sensato que te recuerda que dormir bien y comer con horarios tiene premio, más energía y menos cara de “aún estoy digiriendo la cena de Nochebuena”.
Retomar hábitos… sin presión
Enero llega cargado de buenas intenciones: hacer más deporte, leer más, organizar mejor el día. Y la rutina es el mejor punto de partida. No hace falta hacerlo todo perfecto, basta con volver poco a poco a lo que nos hace sentir bien.
Paso a paso. Parada a parada. Como un buen viaje.
El placer de los trayectos de siempre
Volver al trabajo, a clase o a las actividades diarias también tiene su encanto. Es ese momento para despertar con calma, escuchar música, revisar mensajes o simplemente mirar por la ventana.
Nuestra alegría es que estamos deseando volver a verte, a llevarte, a acompañarte en tu día a día. Así que ahí estaremos, en tu estación o en tu parada, con una sonrisa y las ganas de empezar intactas. ¡Te esperamos!
La rutina no es el enemigo
Al final, la rutina no viene a quitarnos la magia de las fiestas, sino a poner las cosas en su sitio. Las Navidades se recuerdan mejor cuando no duran para siempre… y el día a día se disfruta más cuando funciona.
