¿Puede ser que nos estemos olvidando un poco de las tradciones locales por hacer demasiado caso a las novedades que nos enseñan las redes sociales? Nosotros respondemos “sí”. Además, lo hacemos sin ningún tipo de duda.
No se acaba de despedir el verano y un alto porcentaje de la población ya está pensando en comprar turrón. En las uvas no, pero porque se pondrían malas para cuando llegase el final de año. Sino seguro que también.
Y, por supuesto,esperando con ansias a tener ya el calendario de adviento de colonias que te ha salido mínimo 10 veces en tu “para ti” de TikTok.
Nos olvidamos de los juegos y festividades tradicionales por celebrar el Día Mundial del Selfie.
Y, también, de que entre verano e invierno hay una estación más: el otoño (la primavera la dejaremos apartada para otra ocasión).
Pues resulta, por si con tanta actualidad te habías olvidado, que en este momento del año donde las hojas de los árboles caen, se celebran unas cuantas cosillas. ¿Se te ocurre alguna?
Error, no es Halloween.
¡Un buen magosto! Castañas asadas bien calentitas en un cucurucho, ropa de abrigo para no pasar frío, una hoguera donde calentarse, bollos preñados y un sinfín de historias que compartir con quienes te acompañan.
Puede que ahora te pongas modo aguafiestas y empieces con tu discurso: “es que reunirnos todo el grupo es muy difícil”, “es que llevar tantos coches es un rollo”, “yo ya llevé coche en la última quedada, ahora que conduzca otro” y un largo etcétera de excusas para las cuales nosotros tenemos respuesta. Nosotros, valga la redundancia.
Nosotros te llevamos, nosotros te traemos de vuelta. En resumen: nosotros te lo ponemos fácil.
Volviendo un poco al tema inicial, es posible que si buscas en redes sobre magosto, te saldrá quizás poco. Eso sí, mirar vídeos relacionados te crearán mil necesidades totalmenta falsas para llevarte a la escapada. De verdad, no caigas. Si vas a pasar un día fuera o un par, no te hará falta renovar tu armario con botas de montaña monísimas solo porque cuatro influencers se las pongan. Disfrutar está muy lejos de todo eso. De lo que está muy cerca es de vivir el momento sin prisas, conectando con la naturaleza y saboreando unas buenas castañas sin presiones.
